Benita Asas (1931) "...las mujeres de España hemos llegado a la mayoría de edad psicológica. Somos conscientes. Repudiamos las intromisiones en nuestras conciencias. No vivimos de pensamientos prestados. Nos poseemos a nosotras mismas".

Memorando Comisión Constitucional de las Cortes, en apoyo del sufragio de las Mujeres.

ME QUIERO

ME QUIERO

Translate

25 DE NOVIEMBRE

25 DE NOVIEMBRE
AUTOR: JAVIER MARTÍN "INVEX"

sábado, 30 de abril de 2011

¡Regala igualdad, no regales planchas!

1º de mayo y  día de la madre: Análisis del cuidado

Me he permitido copiar este ejemplo para recordar a lo sindicatos y a la sociedad una realidad que en torno al 1º de mayo sigue estando oculto: el trabajo precario y el trabajo gratuito que realizan las mujeres
Mari, 64 años. Durante 40 años, trabajadora en economía sumergida. Sin cotizaciones a la Seguridad Social. Responsable de la crianza de sus 3 hijos e hijas, del cuidado de sus familiares y de los de su ex, además de las tareas domésticas. Separada tras 32 años de matrimonio y episodios de malos tratos. Ex fallecido en 2008. Sin pensión de jubilación y pensión de viudedad denegada. Vive de lo que le dan sus hij@s. Si conseguimos que sea Lehendakari, conseguiremos que logre una pensión vitalicia”.

En el día del trabajo, aprovechando que coincide con el de la madre, además de denunciar las diferentes situaciones que se están dando en relación con el trabajo productivo o empleo (ERES; paro, precariedad, pérdida de derechos sociales, falta de políticas de conciliación de la vida laboral y personal. Recortes constantes, aumento edad jubilación, pensiones ridículas que imposibilitan poder vivir, personas jóvenes que no pueden empezar a trabajar. Empleadas de hogar sin derechos…), es también importante hablar del cuidado, como valor social y económico.
Cuidado que  ha sido llevado a la práctica, históricamente, por las mujeres y especialmente en su calidad de madres. Madres, que han estado siempre detrás, de colchón emocional y físico, no perdiendo nunca la esperanza, como esas que han luchado por esclarecer la situación de sus hijos e hijas desparecidas o asesinadas. Madres que han  desaparecido violentamente de la vida de sus hijos e hijas como  las cerca de 80 mujeres que mueren al año por violencia de género.  O las que no entienden por qué los suyos tienen que sufrir en los conflictos políticos y a ellas negarles el derecho a verlos y tenerlos cerca. Esas madres que tan solo con su existencia humanizan los conflictos, desde la vivencia del amor incondicional y el deseo de acabar con el sufrimiento de sus seres queridos.
Es importante que se reconozca el papel social de madre en este mundo, en el sentido de cuidadora, como algo  vital e importante en nuestras vidas y para el buen funcionamiento de la sociedad. Me refiero a la función  de cuidar.  Y la hacen las madres, no solo por el hecho de que ellas traen las criaturas al mundo. Lo hacen porque esta sociedad así lo piensa, lo dice y nos lo hace vivir. Nos ha adjudicado este papel, el de cuidar, en exclusividad, como algo natural e innato al hecho de ser mujer, cuando en realidad, es algo que se aprende y construye y que a los hombres apenas se les enseña ni se les pide que lo ejerzan.
Lo interesante sería que el ser madre y padre, fuera compartido por ambos sexos, sin esquemas ni prejuicios. Solo que ambos cuidaran, dispensaran y cubrieran los cariños y necesidades afectivas que toda persona necesita desde su nacimiento y durante toda nuestra vida. Para ello, además de las campañas por la corresponsabilidad, es importante y necesario que se amplíe el permiso de paternidad y se iguale al de maternidad para que los hombres a través de ese contacto, se familiaricen y aprendan a normalizar  el cuidado, la preocupación por los demás, el amor...
Y por supuesto, que el  cuidado sea tratado con dignidad y justicia, o sea, como trabajo por tanto reconocido y pagado en igualad de condiciones, pasando a las trabajadoras del hogar al régimen general de la seguridad social, además de como nicho laboral e inversión en I+D+I.
En este día de pelea y celebración,  ¡Regala igualdad, no regales planchas! Apuesta por un  Futro igualitario y Responsabilidades equilibradas.

Fdo: Tere Sáez. Técnica de Igualdad.
Pacto local por la conciliación de Estella-Lizarra.

miércoles, 30 de marzo de 2011

RED FEMINISTA. EL NEOMACHISMO.

El neomachismo




AMPARO RUBIALES 15/01/2010

Nunca pensamos que cuando nuestra democracia se fundamentó, entre otros principios, en la libertad y la igualdad, nos iba a ser más difícil hacer a esta última efectiva y, sin embargo, el miedo a la libertad del que escribió Erich Frömm no era nada comparado con el miedo a la igualdad, más generalizado y resistente.
Los que defendían "los valores" de la sociedad patriarcal, aunque lo razonaran de muy diversas maneras, eran calificados de machistas. Empezaron a estar mal considerados y fueron disminuyendo "de boquilla" los que así se denominaban; pero cuando la igualdad se va haciendo más plena comienzan a formular nuevos argumentos que, supuestamente, no la cuestionan, pero sí su forma de ejercicio, con ideas que, en ocasiones, llegan a parecer incluso "razonables". Parecen distintas de las de siempre aunque, en el fondo, desean lo mismo: la subordinación de las mujeres.
Miguel Lorente, en su libro denominado Los nuevos hombres nuevos. Los miedos de siempre en tiempo de igualdad, sostiene que el género masculino ha urdido nuevas tramas para defender su posición de poder, y éstas se basan en los supuestos problemas que la incorporación de la mujer a la vida activa ha tenido, sobre todo, en el ámbito de las relaciones familiares.
A esta nueva estrategia la denomina posmachismo, por haber nacido, dice, en el contexto de la posmodernidad, y por haber mantenido desde su aparición una cierta distancia respecto a las posiciones clásicas del machismo o del patriarcado. Sin embargo, y aunque me parece absolutamente correcto todo lo que argumenta, creo que es mejor denominar a esta nueva forma de pensamiento como neomachista, porque, cada día más, se está transformando en una nueva ideología que se va extendiendo y que se caracteriza, precisamente, por tener miedo a la igualdad. Es una nueva manera de sostener las posiciones machistas de siempre, pero con nuevos discursos y nuevos contenidos. Nadie se llama hoy abiertamente, por ejemplo, fascista, pero es evidente que hay una nueva manera de serlo, y a éstos se les denomina neofascistas.
Los neomachistas equiparan el feminismo con el machismo, tratando de crear confusión en algo que no puede tenerlo, porque pretenden cosas opuestas: éste la primacía del varón y aquél la igualdad entre mujeres y hombres. La diferencia es tan grande que no merecería la pena ni explicitarla, a no ser porque el neomachismo intenta confundir, para poder mantener mejor sus nuevas posiciones, encaminadas, como siempre, a cuestionar los derechos de las mujeres, su autonomía y la independencia ganada. No cuestionan, dicen, la igualdad, pero sí las consecuencias de su ejercicio; están en contra de la violencia de género pero manifiestan con reiteración, por ejemplo, que hay demasiados casos de denuncias falsas, sin añadir que, si así fuera, se estaría cometiendo un delito que hay que denunciar, como en cualquier otro caso. Hay algún juez que da miedo por las cosas que dice -no quiero ni nombrarlo porque es lo que le gustaría-, pero existen, desgraciadamente, demasiados -también alguna mujer- teóricos del neomachismo que surgen diariamente y que tenemos que desenmascarar como hicimos con los machistas.
Consideran la igualdad como una amenaza, pero no para ellos sino para las relaciones sociales, y lo exacerban en lo más extremo: la violencia de género. El feminismo siempre ha sido ridiculizado y hoy, con nuevas formas, lo vuelve a ser con fuerza. Así, hablan de revancha de género, de feminismo resentido, dogmático o radical, sin más intención que la de volver a "demonizarlo". Son manifestaciones de ese miedo a la igualdad que los neomachistas tratan de extender de diversas maneras: sacralizan, por ejemplo, la lactancia materna, culpabilizando a las madres que no pueden practicarla; hacen responsables a las mujeres de los problemas de los menores, con la teoría del "nido vacío"; y del aborto ni hablemos, parece que es un capricho de algunas. Ninguno de ellos dice que está en contra de la igualdad sino que, por el contrario, afirman que somos las mujeres las que estamos haciendo una sociedad con graves problemas de convivencia como consecuencia directa de nuestra necesidad de ser libres e iguales.
Nunca entendieron que sin igualdad la libertad no existe, y que aquélla o es real o no es igualdad, y la democracia las exige ambas. Las mujeres siempre hemos tenido que alcanzar cosas con las que los hombres ya nacían; nos relegaron al mundo privado y hemos ido conquistando -con muchos años y esfuerzo- parcelas de lo público, pero llevando siempre a cuestas la vida privada. Los hombres, que tenían destinado como propio el mundo público, lo han mantenido, y su incorporación al otro mundo lo está siendo en mucha menor medida, de ahí las resistencias a la igualdad que perviven -pese a lo mucho que hemos avanzado- sobre todo en los países desarrollados, porque en otros muchos todavía siguen con el burka, símbolo de la mayor de las discriminaciones que padecen las mujeres. Tenemos que acabar con todos los burkas del mundo, sabiendo hacer frente con la misma contundencia a los viejos argumentos y a éstos más sutiles del neo-machismo.

domingo, 27 de marzo de 2011

MUJERES QUE CAMBIAN EL MUNDO



http://www.segovia2016.es/portals/0/Mujeres_2011.%20PROGRAMA.pdf

10-1chas(199).jpg



Cambio en femenino
Vicky Subirana, Amelia Valcárcel y Marifé Santiago abren el Encuentro con Mujeres que transforman el Mundo
ANA SAN ROMUALDO - SEGOVIA | 26/03/2011


“Apuesten por sus sueños. Que no les de miedo soñar; que no les acobarden; que no les manipulen la mente, ni la suya ni la de sus hijos”. Estas palabras de Vicky Subirana, maestra y pedagoga que cambió su vida en Occidente por otra en Nepal, creando escuelas y forjando lo que ella denomina mentes democráticas, pueden resumir la filosofía con la que ayer arrancó en la antigua cárcel de Segovia el primer Encuentro con Mujeres que transforman el Mundo, un encuentro de mujeres que sueñan y que no están dispuestas a dejarse manipular.

Como Vicenta Camacho, hermana del conocido sindicalista y presa por sus ideas políticas en la cárcel de Segovia, que ayer asistía emocionada a la conversión de un espacio de dolor y represión en otro de libertad y de cultura. En recuerdo y homenaje a todas las mujeres y hombres que pasaron por esa situación, el alcalde de la ciudad, Pedro Arahuetes, le entregaba trece rosas rojas.
La emoción de Vicenta Camacho dio paso a una entrevista de la periodista televisiva Mayte Pascual a Vicky Subirana, también conocida como Vicky Sherpa. La amistad y la complicidad entre entrevistadora y entrevistada fue la mejor herramienta para dar a conocer la labor de una mujer que viajó a Nepal “por empatía con el pueblo tibetano, contra el que, como no tiene petróleo, se ha cometido un genocidio a la vista de todo el mundo”, y que lleva allí veinte años.
“Yo había estudiado sobre el budismo y la filosofía oriental, y lo que me encontré fue a esos niños con la barriga hinchada, descalzos, comiendo de la basura y peleando para comer con los perros y las ratas”. Pasados unos días, tuvo una visión que cambiaría su vida: una visión de ella misma creando escuelas para esos niños; y creó la primera escuela; y en ello lleva dos décadas.
Sin perder nunca el sentido del humor, aunque ha tenido que enfrentarse a muchos obstáculos, desde la incomprensión inicial de su familia a las trabas de las clases dirigentes nepalíes, Vicky Subirana explicó el concepto educativo que quiso implantar. “A estas personas les mandamos lo que nos sobra y les construimos escuelas que no son las que nosotros crearíamos aquí para nuestros hijos, escuelas poco preparadas que les siguen condenando al círculo de la pobreza”, subraya, para añadir que su intención fue dar a los hijos de los parias “la educación de los hijos de los embajadores, de los grandes empresarios o de los gobernantes del país”.
Subirana, que lo primero que tuvo que hacer, “una gran lección de humildad”, fue reconocer que sus conocimientos occidentales no le servían allí, de modo que tuvo que “empezar de cero, dejar que otros hiciesen el trabajo y aprender de ellos”, centró su trabajo en que los niños más desfavorecidos creyesen en sus propias oportunidades, en sacar de su cabeza lo que ella llama los tres noes (no puedo, no debo, no me lo merezco) y en erradicar, o al menos atenuar, el sufrimiento y la angustia que les generan situaciones vitales muy complicadas.
Vicky Subirana, cuya vida será llevada al cine próximamente por Icíar Bollaín, se ha enfrentado a muchas dificultades, sobre todo en los últimos tres años, en los que se ha visto amenazada e incluso golpeada por combatir la corrupción de las clases dirigentes nepalíes, pero no pierde la ilusión. Con la colaboración del Gobierno español, su pedagogía se va a implantar en las escuelas públicas de Nepal. Hoy mismo comenzará a formar a los profesores españoles que, desde julio, abordarán esa labor.
Tras la vitalidad de Vicky Subirana, los Encuentros cambiaron de tono para acoger a la filósofa y escritora Amelia Valcárcel, emblema del feminismo español de las últimas décadas, en conversación con otra filósofa y escritora que también se ha distinguido por dar visibilidad a los problemas y a los deseos de avance de las mujeres, Marifé Santiago Bolaños.
Amelia Valcárcel comparó el avance de la mujer en cuanto a derechos y libertades a lo largo de la Historia con un ejército, “que tiene una vanguardia, una gruesa zona media, de mujeres que transitan por esos derechos ya ganados, que los hacen vividos; y una retaguardia también amplia”, de mujeres que, en muchos países de la Tierra, ni siquiera se plantean que puedan ser sujeto de derechos, “mujeres que no saben si la palabra libertad les va a dar de comer”.
Valcárcel destacó que las mujeres españolas de su generación, “ya no tuvimos que pasar lo que la primera estudiante de Bachillerato, en Sevilla, que aguantó dos meses, porque sus compañeros hacían dos filas para escupirla cuando pasaba; o las primeras universitarias, que en 1910 fueron apedreadas a la salida de clase; tampoco tuvimos que luchar por nuestros derechos políticos, porque eso lo hicieron las mujeres en la República, pero nosotras tenemos otro papel en ese avance: nos han dado la llave de un castillo, que está a oscuras y del que no tenemos planos”.
“Nosotras somos una vanguardia distinta, no nos enfrentamos a las cosas enormes que afrontaron las que nos precedieron, pero tenemos que abrir nuevos caminos que ni siquiera conocemos”, explicó Valcárcel, sin olvidar a los millones de mujeres sin derechos en todo el mundo: “cuando a una mujer se la vende en un burdel por un euro, yo valgo un poco más pero no mucho, no podemos abstraernos de ello”.


MARGARITA BARRIENTOS
HAMBRE Y GENEROSIDAD EN LAS CHABOLAS






La vida de Margarita Barrientos nunca fue fácil. Perteneciente a una familia de aborígenes toba, se crió en una mísera choza perdida en el norte de Argentina. Tras la muerte de su madre, siendo apenas una adolescente, Margarita tomó un tren rumbo a Buenos Aires en busca de una oportunidad de progreso. Terminó en un barrio de chabolas de la capital porteña, donde casó y tuvo diez hijos. Un accidente laboral dejó inválido a su marido, lo que obligó a Margarita, que no sabía leer ni escribir, a dedicarse a lo que se conoce como “cirujeo”, la recolección de desperdicios urbanos.
El punto de inflexión en la vida de Margarita llegó en 1996, cuando al volver de trabajar con su carro cargado de basura descubrió que los niños de una vivienda contigua llevaban días sin comer. “Yo traía los restos de pan que recogía de una panadería, así que les dije que vinieran a casa y los senté a la mesa con nosotros”, explica Margarita.
“En la vida siempre hay que dar, por más poco que se tenga, hay que tener compasión por el prójimo. Y esos chicos, Pablo, Rosita, la Chicha, que ahora son adultos y están casados, estaban solos con su abuelo”. 
Un conocido activista social argentino, Juan Carr, descubrió la labor que en silencio estaba realizando Margarita, que cada día daba de comer a más y más niños de Villa Soldati, y empezó a apoyarla. En doce años, el trabajo de esta infatigable luchadora creció exponencialmente. En el comedor Los Piletones, situado frente a su casa, hoy da de comer a más de mil niños cada día. El premio que recibió en 1999, como mujer del año en Argentina, le permitió salir a la luz pública, por lo que recibió ayudas con las que ha puesto en marcha guarderías, clínicas, farmacias, proyectos de microcréditos, para la gente de su barrio. Aquel gesto de solidaridad que tuvo en 1996, aquel acto de amor y generosidad, se ha multiplicado transformando positivamente su propia vida y la de quienes la rodean. 

La crisis financiera que sacudió Argentina en el año 2001 sumergió a más del 55% de la población en la pobreza. Los barrios de chabolas, llamados “Villas Miseria”, crecieron en número de moradores. En la provincia de Buenos Aires hay más e 800 asentamientos marginales, que albergan al 25% de los habitantes de la región.


BELEN QUELET
UN TELÉFONO DE LA ESPERANZA PARA LOS POBRES DE ARGENTINA






Experta en Relaciones Internacionales, Belén lo dejó todo para trabajar junto a la Madre Teresa en centros de India y Filipinas. En los ocho años que al frente de la Red Solidaria, ha recibido más de 180 mil llamadas gracias a las cuales han podido ayudar a 16.500 pacientes con cáncer, 400 enfermos de SIDA, 90 escuelas rurales, 50 personas que esperan ser transplantadas, 140 comedores comunitarios y 335 padres que perdieron a sus hijos.
Suena el teléfono. Belén Quellet lo coge y comienza a tomar apuntes en una libreta. Al otro lado de la línea se encuentra Rubén, un anciano que necesita urgentemente una prótesis de cadera pero que carece de dinero para comprarla. Belén le recomienda una serie de instituciones privadas con las que puede contactar para conseguir la prótesis y le explica de que forma en que debe dirigirse a ellas.
“Cuando una persona está pasando por una situación de angustia, en general no sabe a dónde tiene que ir. Contar con un teléfono en el que te orienten, en el que alguien te escuche al instante, en situaciones así ya es mucho. Te ayuda a calmarte, a ordenar las ideas, a comenzar a recorrer un camino”, afirma Belén. 
Vuelve a sonar el teléfono. Ahora habla con María, una mujer que dirige un comedor infantil situado en la periferia de Buenos Aires. Se han quedado sin recursos para alimentar a los niños. Belén le dice que va a poner un anuncio en un periódico local pidiendo donaciones y que va a contactar con varios supermercados. A lo largo del día las llamadas se suceden. Como consecuencia de la crisis económica del 2001, el 52% de los argentinos se encuentra en la pobreza. 
Pero el objetivo último de Belén va más allá de la gestión diaria de esta ONG. Su meta es que la cultura de la solidaridad prospere entre los argentinos y que, ayudar al prójimo, se convierta en una suerte de acto reflejo. Para ello, no sólo ha conseguido que los principales periódicos del país creen clasificados solidarios, sino que da cursos en escuelas y ayuntamientos sobre la forma en que los vecinos pueden colaborar entre sí ante situaciones de crisis, y ha creado el primer postgrado universitario de su país sobre solidaridad. 

Desde las villas miseria salen cada día decenas de miles de “cartoneros” que luchan por progresar a pesar de todo. Aunque también la cultura de la violencia ha hecho mella en estos asentamientos. Una violencia que está relacionada no sólo con la falta de horizontes, sino con la pasta base de coca, bautizada “paco”, que según el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, es consumida por el 42% de los jóvenes de los barrios de chabolas.



ALISON SARACENA
ORDENADORES PARA LOS DESHEREDADOS DE LA INDIA









Tras la muerte de su ex marido a causa de una repentina enfermedad, al que cuidó hasta los últimos momentos, Alison decidió que daría un nuevo rumbo a su vida. A los cuarenta años de edad miró hacia atrás en el tiempo y recordó los ideales que había perseguido de joven de compromiso social y lucha por un mundo más justo. Entonces lo dejó todo en San Francisco, donde trabajaba como diseñadora de interiores, para viajar a Calcuta y desempeñarse como voluntaria en distintos proyectos para niños de la calle.
En una de estas iniciativas le pidieron que enseñara mecanografía a los alumnos. Como no tenía máquina de escribir, utilizó su ordenador portátil. “Al ver la facilidad con que los chicos aprendían a usar la computadora, comprendí que sería sencillo enseñarles algunas nociones básicas de informática. Y me dije ¿por qué no? ¿Porque son pobres?”, cuenta Alison.
En poco tiempo, pasó de dar clases de informática en diversos hogares a crear su propia escuela, a la que puso el nombre de Uddami, que en hindi quiere decir “superarse, progresar”. El encargado de diseñar el programa de estudios fue Bryan, un informático del Silicon Valley que, seducido por la iniciativa de Alison, también renunció a su vida en los Estados Unidos y se mudó a Calcuta. 
Es tal el éxito que tienen sus escuelas, tantos los niños de origen humilde que han conseguido trabajo en empresas, que Alison se dedica a recorrer la India dando conferencias, explicando el impacto que las nuevas tecnologías pueden tener en la vida de la gente más humilde, ya que se trata de una profesión nueva, que no está atada a la casta, y que resulta un vehículo extraordinario para ascender socialmente. 
Alison siempre comienza sus conferencias hablando de Krishna Rao, un adolescente al que conoció cuando malvivía junto a su familia en las calles de Calcuta. Narra a los asistentes a sus charlas cómo aquel joven fue superando con tesón uno a uno los obstáculos que encontraba en el camino hasta convertirse en lo que es hoy: un reconocido programador de ordenadores que trabaja para una multinacional en Dubai. También les comenta que Krishna le ha comprado una casa a su madre, y que dentro de unos años espera haber ahorrado el dinero suficiente para regresar a la India, abrir su propia empresa de informática, y poder brindar así a otros jóvenes la posibilidad de salir de la pobreza. 
En la ciudad de Calcuta hay 2.011 barrios de chabolas registrados y 3.500 que son considerados ilegales. El promedio de habitantes por habitación es de 13,4 personas. El río Ganges recibe cada minuto 1,1 millones de litros de aguas residuales que en apenas un gramo de heces pueden contener hasta diez millones de virus y un millón de bacterias causantes de enfermedades como cólera, diarrea, fiebre tifoidea, disentería y tracoma. El 65% de quienes son ingresados en los hospitales en la India lo hacen por enfermedades relacionadas con el agua.