Benita Asas (1931) "...las mujeres de España hemos llegado a la mayoría de edad psicológica. Somos conscientes. Repudiamos las intromisiones en nuestras conciencias. No vivimos de pensamientos prestados. Nos poseemos a nosotras mismas".

Memorando Comisión Constitucional de las Cortes, en apoyo del sufragio de las Mujeres.

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25 DE NOVIEMBRE

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AUTOR: JAVIER MARTÍN "INVEX"
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martes, 3 de diciembre de 2013

Los museos las prefieren monas


Explotadas como tema artístico, las mujeres siguen arrinconadas como creadoras en colecciones, exposiciones y compras de los centros de arte contemporáneo

TEREIXA CONSTENLA Madrid 1 DIC 2013

Póster de Guerrilla Girls para denunciar la exclusión de las artistas en las secciones de arte moderno del Metropolitan Museum de Nueva York.

Monas. Madonas. Sumisas. Recatadas. O desnudas. Provocativas. Fatales. El imaginario femenino en los museos oscila entre ambos extremos. En el arco entre estos estereotipos hay cabida para muchos otros. La mujer, como objeto artístico, abarrota las colecciones de los museos que, sin embargo, la ningunean como autora. En los años ochenta, un grupo de artistas de Nueva York sacó la marginación a la luz con humor, imaginación y rigor. Enfadadas con la genética discriminatoria del sistema, una decena de creadoras pasó a la acción y a la clandestinidad bajo el nombre de Guerrilla Girls. Se parapetaron tras máscaras de gorila e identidades de artistas fallecidas y se armaron de estadísticas. Unos sencillos cálculos bastaron para demostrar las obstrucciones: en el arte no había lugar apenas para mujeres (ni negros).
Borja-Villel: “Tiene que haber igualdad de oportunidades, no de resultados”
Para denunciarlo, entre otras acciones, pasearon autobuses con un gigantesco póster amarillo que enrojeció a los responsables del Metropolitan. ¿Tienen que desnudarse las mujeres para acceder al Met?, se interpelaba la odalisca de Ingres junto a dos cifras: las mujeres eran las protagonistas del 85% de los desnudos y las autoras del 5% de las obras.
Marí: “Más relevante que el sexo es que las obras hablen de valores diferentes”
“Si el arte no tiene sexo, sin embargo, el sistema del arte sí ha estado —y sigue estando— marcado estructuralmente por un sexismo que ha discriminado —en general, sigue discriminando— el talento de las mujeres que trabajan en arte, entorpeciendo su contribución a la excelencia artística y excluyendo del criterio de ‘calidad’ parámetros considerados tradicionalmente femeninos”, reflexionó Rocío de la Villa, profesora de Estética y Teoría de las Artes en la Universidad Autónoma de Madrid, en el catálogo de la exposición Heroínas, con la que el Museo Thyssen-Bornemisza rendía tributo a mujeres fuertes, activas, independientes y triunfadoras en la historia del arte.
Los datos no lo son todo, pero están para algo. Delimitan la realidad. Dan las coordenadas neutras de fenómenos y tendencias. “Lo que se mide, se hace”, proclama la asociación Mujeres en las Artes Visuales (MAV), que aúna desde 2009 a creadoras, galeristas, investigadoras, profesoras, conservadoras y críticas hartas de tropezar por doquier contra el muro de la discriminación. Al igual que las Guerrilla Girls, atacan con estadísticas (ahí va un ejemplo: las mujeres solo protagonizaron el 20,5% —baja al 10% si se contabilizan españolas— de las 973 exposiciones individuales organizadas durante una década por 22 centros de arte en España) y, a veces, con acciones. “El techo de cristal y el suelo pegajoso siguen ahí. Las reticencias siguen siendo las mismas”, sostiene la presidenta de MAV y profesora titular de Educación Visual de la Universidad Complutense, Marián López Fernández-Cao. Sus radiografías desvelan un mundillo refractario a las propuestas artísticas firmadas por mujeres. Miren donde miren (se recomienda un paseo por la infografía de la siguiente página). Apunten: ninguna española ha ganado el Velázquez de Artes Plásticas (ni sus 125.000 euros) desde que se creó en 2002 (solo una mujer, la escultora colombiana Doris Salcedo, lo recibió en 2010), el promedio de creadoras en Arco es del 25% (baja a menos del 10% si se cuentan a las españolas) y en las colecciones permanentes de los museos de arte contemporáneo figuran un 13% de artistas españolas.
13 españolas entre 100 artistas
T. C.
En el arte también se reproduce la estructura piramidal de otros sectores: las mujeres predominan en la base (son mayoría en las carreras artísticas) y van decayendo conforme se asciende hacia puestos de responsabilidad o reconocimiento profesional. En 2012, en las colecciones de museos, había solo un 13% de artistas españolas. Tampoco las exposiciones temporales individuales muestran cifras más paritarias: las mujeres no alcanzaban ni el 10% de la programación de 22 centros de arte durante una década
La presencia de mujeres en las colecciones de los siete centros de arte consultados por este periódico no llega al 30% en ningún caso. El Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC), que cumple 20 años este mes, tiene el mayor porcentaje: 117 mujeres (29%) y 285 hombres como autores de una colección de 1.253 obras. Le sigue el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (Musac), con 23,9% de mujeres en una colección de 1.687 piezas.
En el Guggenheim Bilbao, son un 17,8% las autoras representadas en la colección (128 obras). Aunque el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC) aplica desde 2010 una política de compras y programación de estricta paridad, su colección permanente es aún muy desigual: un 13,9% de creadoras de 537. Un porcentaje similar al del IVAM, que cuenta con un 13,8% de mujeres en su colección (11.280 obras). Solo el 9,5% de las 5.314 obras del Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA) han sido hechas por mujeres. Un porcentaje aún menor se registra en el Reina Sofía, según un informe de 2011 de MAV: un 4% de obras y un 6% de artistas españolas en su colección.
Se compra, se expone y se programa menos obra de mujeres. Además de resultarles desolador, las afectadas creen que atenta contra el artículo 26 de la Ley de Igualdad, que pide a los organismos públicos “acciones positivas necesarias para corregir las situaciones de desigualdad en la producción y creación intelectual artística y cultural de las mujeres”.
Para recordarlo, MAV escribió en 2012 a los museos públicos mensajes semejantes: “Su institución está fuera de la ley” y trasladó 14 quejas a la Defensora del Pueblo sobre incumplimientos. “Si lo vemos incluso desde un punto de vista económico, el Estado está malgastando el dinero porque son las mujeres las que predominan en las carreras de Bellas Artes y luego muchas acaban desistiendo por la falta de oportunidades”, recrimina Marián López. Las mujeres son el 65% de titulados en Bellas Artes y el 74% en Historia del Arte.
Casi ningún gestor cultural escurre el bulto. Casi todos reconocen que las mujeres están infrarrepresentadas. También casi todos, excepto el director del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, Juan Antonio Álvarez Reyes, suavizan la trascendencia de los datos y ponen el acento en las narrativas feministas presentes o futuras de sus centros. “Como hemos empezado tarde, las colecciones de arte contemporáneo en España tienen poco desarrollo y son todavía muy masculinas. Pero más relevante que el sexo del autor es que las obras puedan hablar de valores diferentes a los masculinos”, sostiene Bartomeu Marí, director del MACBA. Para 2014 se reordenará la colección. El universo dejará de ser androcéntrico: “Pretendemos descolonizar el museo, romper con esa visión de hombre, blanco y heterosexual”.
En cierto sentido es el camino recorrido ya por el Reina Sofía, mascarón de proa de la contemporaneidad artística, que rediseñó su colección e incorporó el feminismo tanto a su narrativa como a las actividades formativas y de investigación. Se ha roto con la organización convencional de la presentación de obras de genios (masculinos) y se ha buscado una narración histórica y cultural para contextualizar las obras. Desde 2008 sus adquisiciones han sido paritarias (46% mujeres y 54% hombres), pero las cifras de su colección permanente arrastran un notable desequilibrio. “Por supuesto que faltan”, concede su director, Manuel Borja-Villel, “se han ido haciendo cosas, pero falta mucho. Aunque las cifras no lo son todo. En los museos, que responden a estructuras de poder que tradicionalmente son patriarcales, nos enfocamos mucho hacia las cuotas, pero no deberíamos caer en políticas autoritarias. Tiene que haber igualdad de oportunidades, pero no de resultados”.
Tanto Borja-Villel como Marí refuerzan la importancia del discurso alternativo, que apoyan sobre el feminismo de la diferencia —en contraposición con la paridad y el feminismo de la igualdad—. En su línea se pronuncia Miguel von Hafe, director del Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC): “Es evidente que la presencia de mujeres ha sido minorada a lo largo siglo XX, también por razones sociales. Pero la cuestión del género no es estrictamente artística. Si hay un artista que trabaja cuestiones nacionales o feministas es interesante por su trabajo, pero no se debería valorarle por su nacionalidad o ser mujer. A veces se confunde el arte practicado por mujeres con el arte feminista. Cinco mujeres haciendo flores no hacen arte feminista”.
La asociación MAV ha llevado 14 quejas a la Defensora por discriminación

Ninguno de los tres defienden la correlación pareja entre mujeres y hombres en sus colecciones. “Es que los números cantan, y es necesario mirarlos”, contrapone Juan Antonio Álvarez Reyes, director del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo (CAAC), único museo que trabaja con criterios de estricta paridad en programación y compras desde 2010. “Incluso así tendríamos que estar 20 años comprando obra de mujeres para compensar el desequilibrio. No se puede cambiar el pasado, pero sí el presente y el futuro. Los directores y programadores tenemos una responsabilidad y tenemos que ejercerla”, señala.
El CAAC es el único que aplica criterios paritarios desde 2010 a sus iniciativas
Estrella de Diego, catedrática de Historia del Arte en la Universidad Autónoma de Madrid y crítica de arte, avisaba en un artículo publicado en la revista Exitbook sobre la pirueta española: “Tal vez hemos pasado directamente a la posmodernidad sin haber hecho la modernidad”. Ella fue la autora de la primera investigación académica sobre artistas (La mujer y la pintura en el XIX español. Cuatrocientas olvidadas y algunas más, publicado en 1987 por Cátedra) y sigue observando grandes lagunas: “Hay algo disfuncional en el Estado español. Frente a lo que ha pasado en otros países de nuestro ámbito, esa primera y elemental fase de reconstruir la historia, recuperar a las artistas y las imágenes locales, no se ha llevado nunca a cabo de manera sistemática”.
Las mujeres siempre han hecho arte. Con o sin trabas. Las historiadoras feministas se han encargado de rescatar a las olvidadas. Algunas han llegado a los museos siglos después de su muerte. “¿Por qué es un problema moderno de tal magnitud el sexismo en la historiografía del arte?”, se pregunta a menudo Griselda Pollock, directora del Centro de Análisis, Teoría e Historia Cultural de la Universidad de Leeds, crítica de arte e historiadora. El mundo que retratan los museos no es insustancial, en opinión de Marián López: “El museo tiene una huella civilizatoria y educativa que no puede eludir. Cuando mis hijos entran se dan cuenta de que los hombres son absolutamente necesarios y las niñas son contingentes”.

domingo, 1 de diciembre de 2013

COMPRA JUGUETES NO SEXISTAS. LA DIGNIDAD DE LA VIDA ESTÁ EN JUEGO.

“Noe no me come”

            Esta es la frase comercial de una “famosa” marca de muñecas para vender este producto llamado Noe. El vídeo promocional no tiene desperdicio y, como estamos en fechas de compras de juguetes, entre ayer por la tarde y un rato de esta mañana me “he dado un paseo” por los principales catálogos de juguetes de este año. El resultado sigue siendo desalentador: Hemos avanzado muy poco por no decir nada en materia de igualdad entre niñas y niños. O dicho de otro modo: los juguetes siguen reproduciendo los estereotipos de género de toda la vida.
            En los juguetes destinados a la primera infancia se sigue utilizando los colores para “marcar” si son niñas o niños, aunque irrumpen otros como el verde o el amarillo para compensar un poco los azules y rosas.
            Pero a medida que avanzamos, el rosa inunda el apartado de muñecas y materiales que proponen jugar a ser mayores hasta provocar dolor en los ojos. Es un horror.
            De las muñecas me encargaré después, pero en aquellas propuestas que pretenden hacer jugar a ser mayores, sobre todo destinadas a las niñas, aparte del color rosa de Disney, que es un horror, sólo se proponen actividades heteroasignadas y especialmente las cocinas súper equipadas que van acompañadas de imágenes de niñas jugando a preparar platos o haciendo la compra. Tampoco pueden faltar las planchas y las lavadoras con niñas utilizándolas, por supuesto. En esta sección sólo aparece una foto de un niño con el carro de la compra y sonriendo a las dos niñas que ejercen el papel de vendedoras. Nada nuevo bajo el sol, desgraciadamente.
            En la sección de manualidades, vuelve el rosa con fuerza y nos encontramos que la mayoría de propuestas son para crear abalorios como pulseras de letras, sets de maquillajes, de peluquería, todo tipo de artilugios para la belleza femenina. Ni una sola propuesta coeducativa. Ni un solo juego de alfarería, por ejemplo. Nada.
            En los juegos de mesa y científicos, es menos explícito en fotografías pero predominan los colores azules y turquesas. Y una curiosidad. En esta sección nos encontramos con una propuesta que es un set de anatomía de once piezas y está diseñado para criaturas a partir de ocho años y la sorpresa es que es un cuerpo completamente asexuado. No aparecen en la parte desmontable ni en la fija, ningún órgano sexual ni reproductivo de mujeres u hombres. Nada. ¿Cómo pretendemos educar a nuestras criaturas desde la más tierna edad en el conocimiento de sus cuerpos si los escondemos de esta manera?
            Continuo por este viaje que de verdad genera mucho rechazo y llegamos al apartado de figuras y escenarios, o algo parecido. El apartado de los superhéroes. Y digo bien son ellos, los superhéroes masculinos, los modelos a seguir, los que luchan contra el mal para salvar la humanidad….Eso sí, con todos sus artilugios de espadas, pistolas, ametralladoras,…todos bien pertrechados para las batallas que han de venir. Todo un modelo de ejemplo de valores de paz, tolerancia, resolución pacífica de conflictos, respeto, etc… Sin más comentarios.
            Y llegamos al apartado de muñecas. Terrible. Horrible. Y sean de las marcas que sean. Las hay de todos los colores, precios, modelos, y todas con sus accesorios destinados al entretenimiento de las niñas. Y más que entretenimiento yo diría que al aprendizaje de las niñas en las tareas que se espera que realicen a lo largo de sus vidas. ¿Sabían que ya están en el mercado las muñecas hijas de personajes famosos de los cuentos clásicos? Son las hijas de Blancanieves, Cenicienta, la Bella Durmiente y de la malvada Madrastra de Blancanieves y todas ellas, por supuesto, complementadas con las características de sus famosas madres y, por tanto despojadas de sus cualidades propias. También hay un muñeco que es el hijo del cazador del cuento de Blancanieves. Por lo visto el formato masculino tiene menos salida, a pesar de que también le han despojado de sus propias cualidades para encarnar las de su padre. Vomitivo en todos los sentidos.
            Y, por supuesto está Noe, la muñeca que no come y en cuyo vídeo promocional podemos ver a las niñas cómo tienen la ropita tendida, preparan papillas y retan al público a ver si Noe, al final come.
            No pensaba que esto fuera tan deprimente. Han pasado muchos años para que todo esto no haya cambiado casi nada.
            Sobre el papel de los juguetes en nuestras vidas no voy a profundizar puesto que no soy experta en el tema, pero lo que si que sigo viendo en todo esto son las enormes fauces del patriarcado extendiendo sus redes para que todo siga igual y que el sistema androcéntrico y sus privilegios no se vean amenazados ni siquiera en su aspecto más simbólico.
            Es cierto y no puedo negarlo que también van apareciendo otros modelos minoritarios de juegos en grupos de iguales, en donde se practica la solidaridad, la equidad y otros valores que no son la competitividad y el ir matando por la vida o buscando príncipes que os rescaten de nuestras propias vidas. Pero estos nuevos modelos de juegos deben contar con unas férreas creencias del entorno de las criaturas que las protejan del resto del grupo, puesto que se corre el peligro de que el resto de la “manada” aísle a esa criatura por diferente.
            Sería necesario reflexionar como sociedad cada vez que regalamos un juguete, qué es realmente lo que estamos regalando, puesto que a veces, con la mejor intención, lo que regalamos son patrones de desigualdad, de modelos sociales que queremos combatir por ser discriminatorios en muchos sentidos.
            Estamos en plena campaña de compra de juguetes para la Navidad y los Reyes Magos y desde este humilde espacio sugiero que, con pequeños actos como la reflexión del fin último que pretendemos al regalar esos juguetes, quizás ayudemos a nuestras niñas y niños a vivir en un mundo más equitativo, más justo, más afectivo y con valores que promuevas actitudes realistas, pacifistas, relaciones más simétricas y menos privilegios para unos y menos sumisión para otras.
            ¿Es una utopía? Quizás lo sea, pero sin creer y luchar para que esas utopías dejen de serlo para convertirse en realidades sería muy duro levantarse por las mañanas.
            Hay algunas niñas que ya no quieren ser princesas. Y eso ya no es utopía. Os dejo este enlace para que lo comprobéis. Seguro que os saca una sonrisa. Este es el enlace: 
                                              
                                                                                  Ontinyent, 1 de diciembre de 2013.
                                                                                  Teresa Mollá Castells
                                                                                  tmolla@telefonica.net


domingo, 24 de noviembre de 2013

25 de noviembre de 2013. TERESA MOLLÁ CASTELLS.

         
            Si, ya sé que esta semana “no tocaba” escribir, pero mañana conmemoramos el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y no he querido dejar pasar la oportunidad de expresarme.
            La semana estará plagada de actos, manifestaciones, charlas, exposiciones, etc…y en algunas de estas actividades participaré de diferentes maneras.
            Las que ya tenemos una cierta edad sabemos que esta fecha se incorporó recientemente a la agenda feminista. Que fue el 17 de diciembre de 1999 cuando la Asamblea General de Naciones Unidas, en su resolución 54/154. Podría decirse que la conmemoración de este día nació con el nuevo siglo.
            Desde entonces se ha avanzado bastante en lo que a legislación se refiere y también y sobre todo desde las organizaciones de mujeres, en prevención y sensibilización.
            Pero los terroristas machistas siguen amparados por una red invisible pero resistente que les ampara. Y el hilo de esa red se llama silencio. Porque pese a los más de cincuenta asesinatos que el terrorismo machista ha llevado a cabo sólo en lo que llevamos de año, las voces institucionales siguen calladas y practicando otro tipo de violencia hacia las mujeres que es más invisible, cuesta bastante más de detectar, pero que se manifiesta cada día en nuestras vidas de mujeres. Se trata de la violencia de género estructural.
            Este tipo de violencia que todo lo imbuye, es difícil (que no imposible) de detectar y de denunciar porque hay demasiados intereses en juego para descubrirla. Y los intereses son de todo tipo y, por supuesto entran en juego agentes sociales, económicos, culturales, políticos, religiosos, etc…
            El hecho de que se pretenda tutelar nuestro cuerpo en aras a unas justificaciones morales para que no podamos decidir libremente sobre nuestras maternidades, es un clarísimo ejemplo de la violencia de género que está ejerciendo el Estado, con las indicaciones y premisas de la curia católica y sus dirigentes de faldas largas y negras, vociferándolo a los cuatro vientos.
            El hecho de que aparezcan ofertas de trabajo segregando sobre situaciones familiares o no, como ha ocurrido esta semana de forma explícita en un periódico, pero que además ocurre cada día que una mujer es entrevistada para un puesto de trabajo, también es violencia de género estructural, puesto que se sigue presuponiendo que las responsabilidades familiares han de recaer en las espaldas de las mujeres y esto conllevará un mayor absentismo laboral.
            La congelación y casi muerte de las ayudas de la Ley de Dependencia, es otra manera de ejercer violencia de género estructural contra las mujeres, puesto que son ellas las que han de asumir mayoritariamente, las tareas de cuidado y acompañamiento de las personas dependientes y han de regresar al hogar a realizar esos cuidados y ahora de forma gratuita, puesto que las ayudas que se contemplan en la ley para las personas cuidadoras, también han desaparecido, al igual que su formación. Y eso se lo debemos también a nuestros Gobiernos.
            Estos son tres ejemplos de cómo cada mañana, al levantarnos ya nos encontramos de forma universal todas las mujeres sin excepción con estos tipos de violencia que, por invisible, es menos detectable, pero no menos dañina, puesto que va calando en la sociedad y esta, de nuevo la va justificando como algo “natural” o cultural.
            El patriarcado se camufla de muchas maneras, ya lo hemos dicho en varias ocasiones, pero lo peor de ese camuflaje es que puede llegar a confundirse con algo más moderno, con el Neomachismo que está haciendo estragos, sobre todo entre la gente más joven y que lleva implícita la dominación de las mujeres a cualquier precio y eso, es violencia machista, cuando no terrorismo machista, siempre, se quiera camuflar como se quiera.
            El terrorismo machista ha matado en los últimos años más que el terrorismo político y/o religioso, pero al respecto hay un pacto institucional y androcéntrico para no llamarlo por su nombre: Terrorismo Machista. Y ese pacto llega no sólo a TODAS las instituciones del Estado, sino, también a otras asociaciones, movimientos, organizaciones, etc, que no pueden ni escuchar hablar de este tipo de terrorismos sin que les salgan sarpullidos. Y, quiero pensar que no se trata sólo de un tema económico de responsabilidad del Estado por no haber protegido la vida de sus ciudadanas asesinadas, sino que va mucho más allá y que concierne básicamente a una estructura mental colectiva que sigue siendo androcéntrica y patriarcal hasta la médula, porque no es normal que alguna persona vinculada con el mundo de la judicatura y con responsabilidades públicas pueda afirmar “que no se pude considerar terrorismo porque detrás no hay ni intención ni estructura política que sustente estas acciones”. Hay que fastidiarse!!! Y mientras y desde 1995 ya son 1251 las mujeres asesinadas, y ¿A eso cómo se le llama? Y, además, quiero insistir en una pregunta que para mí es fundamental: ¿Cómo se reaccionaria en el Estado Español si en lugar de más de cincuenta mujeres que han sido asesinadas este año o las más de mil doscientas cincuenta asesinadas en los últimos quince años, fueran hombres? ¿Tendría el mismo tratamiento social, jurídico, religioso, político, etc…? Seguramente NO, y eso es lo que más duele constatar: Que la vida de las mujeres sigue teniendo un menor valor que la de los hombres incluso en estados llamados modernos.
            No quería ni podía dejar de escribir en un día como hoy en donde el neomachismo ataca con fuerza haciendo de las denuncias falsas una bandera que no se justifica de ninguna manera.
En un día en donde la violencia estructural y silenciosa nos afecta a todas las mujeres. En un día en donde el silencio de quienes nos (des)gobiernan les hace cómplices que cada asesinato, de cada agresión.
En un día en que cada sentencia que cuestiona o no aplica la legalidad vigente en materia de terrosismo machista es otro paso a la justificación de estos asesinatos y a aumentar la brecha del valor de la vida de hombres y mujeres.
En un día en el que los de faldas largas y negras se preparan para venerar a su modelo de mujer, María, sin acordarse de que muchas mujeres son agredidas en todos los sentidos como consecuencia de sus consejos en los confesionarios y que siguen sin denunciar este tipo de asesinatos, pero cuestionan nuestro derecho a ser madres o no.
En un día en donde seguramente muchas mujeres estarán sufriendo lo indecible en sus hogares y nadie las podrá escuchar porque sus gritos se han vuelto silenciosos e incluso sordos, para una sociedad que permite que más de cincuenta mujeres sean asesinadas al año sin exigir explicaciones a sus gobernantes.
En un día en donde el silencio se convierte el gritos atronadores de rabia, dolor, consternación e impotencia ante tanto dolor que sigue siendo intencionadamente invisible para demasiada gente.
El dolor y la rabia me empujan a gritar una vez más BASTA YA de tanto silencio cómplice!!!!
Se llama TERRORISMO MACHISTA le pese a quien le pese y sigue matando más que el terrorismo político y/o religioso.
BASTA YA DE TERRORISMO MACHISTA!!!!!

                                   Ontinyent, 24 de noviembre de 2013.
                                   Teresa Mollá Castells

                                   tmolla@telefonica.net

domingo, 17 de noviembre de 2013

A Victoria Sau y a Doris Lessing

Gracias, maestras. 

Como bloguera de guardia, había pensado escribir sobre un tema que me tiene coleccionando fotos desde hace unos años: los símbolos de los baños en bares y demás establecimientos. Os aconsejo que os fijéis y, sobre todo, que tengáis cuidado si hacéis fotos porque ya me han puesto alguna que otra cara rara cuando me ven, cámara en mano, apuntando hacia la puerta de los baños de hombres.
Pero este tema se tendrá que quedar para más adelante, porque no se puede escribir de otra cosa, esta semana, que del fallecimiento de dos grandes maestras de quienes estamos en estos senderos de la igualdad: Victoria Sau y Doris Lessing.
Dos mujeres referentes, aunque en grado diferente, no sólo por la cercanía de idioma y país con Victoria Sau, sino porque Doris Lessing en sus últimos años parece que renegó, en algún sentido, del feminismo.
De todas formas, no me importan esas últimas acciones de Doris Lessing, lo que yo siento es cierta orfandad como feminista. Siempre he admirado a las grandes maestras y, a la vez, siempre he protestado por pertenecer a la generación intermedia que parecía que no hacíamos nada. Cuando se hablaba, delante de nosotras, de que las jóvenes se tenían que unir al feminismo era como que nosotras no éramos jóvenes; pero tampoco maestras, tampoco referentes, una especie de acólitas para siempre.
Como he dicho, siempre he admirado a las maestras del feminismo, las que nos metieron el gusanillo de la igualdad dentro, las que vivieron en tiempos más difíciles que los nuestros y tuvieron el valor de enfrentarse, cada una desde donde pudo, con lo establecido, las que nos mostraron que el mundo de la cultura y el estudio era el camino para poder afrontar cualquier discusión con dignidad.
Esta semana han fallecido dos, pero son muchas las que lo han hecho antes. Aún así, hay personas que nunca mueren, que se mantienen en el simbólico colectivo de todas nosotras, que nos sustentan con las palabras que sobreviven a los cuerpos, que nos acompañan porque sus argumentos y sus trabajos nos dan la razón.
Gracias, maestras, gracias por aportarnos tanto, en nuestra mano está que nunca seais olvidadas. La feministas de la siguiente generación, que hemos mamado de vuestros libros y vuestros estudios, estamos preparadas para continuar en la brecha. Gracias, maestras.
Marian Moreno Llaneza, bloguera de guardia.