Benita Asas (1931) "...las mujeres de España hemos llegado a la mayoría de edad psicológica. Somos conscientes. Repudiamos las intromisiones en nuestras conciencias. No vivimos de pensamientos prestados. Nos poseemos a nosotras mismas".

Memorando Comisión Constitucional de las Cortes, en apoyo del sufragio de las Mujeres.

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25 DE NOVIEMBRE

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AUTOR: JAVIER MARTÍN "INVEX"
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viernes, 6 de marzo de 2015

LAS MUJERES ALIMENTAN EL MUNDO


Si no has podido ver la Exposición en la Biblioteca Pública, puedes verla ahora en los pasillos de la Universidad Popular (C/ Padilla s/n) del 9 al 20 de marzo.

domingo, 3 de noviembre de 2013

Shirin Neshat

Javier HONTORIA | 

El Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC) inaugura mañana una de las exposiciones más interesantes de la temporada que ahora comienza: Shirin Neshat. la última palabra. Comisariada por Octavio Zaya, la exposición mostrará una veintena de fotografías y seis videoinstalaciones de la destacada artista iraní, muy poco conocida entre nosotros. Esta será la primera gran revisión de su obra en España. El Cultural ha hablado con ella mientras ultima la post-producción de Zarin, su último trabajo, cuya premier se celebrará mañana mismo en el centro leonés.


Shirin Neshat abandonó Irán cuando sólo tenía 17 años para ir a estudiar a la Universidad de Berkeley. El impacto que experimentó esa joven iraní al llegar a California fue importante, pero nada comparable al que sufrió al regresar en 1990, con 32 años y la cultura occidental asimilada en su cerebro, y comprobar el deterioro total de su país y el daño causado por la Revolución Islámica. Dice Neshat que el retorno fue triste y que aquel Irán era aterrador y excitante al tiempo.

-¿Qué país se encuentra en 1990 después de una década de ausencia?
-A principios de los noventa, cuando regresé a Irán, la situación era mucho menos moderada que hoy. Siempre digo que fue una experiencia muy intensa porque nunca había estado en un lugar en el que la ideología tuviera tanto peso. La Revolución cambió drásticamente todos los aspectos de la vida en Irán. Además, al margen de la presión política, el país se encontraba aún recuperándose de una larga guerra contra Irak así que en líneas generales fue un retorno muy triste. El Irán que encontré era por un lado aterrador y por otro muy excitante. El país había estado tan aislado que en cierto modo parecía que uno entraba en otro mundo completamente distinto. Esto tenía cierto atractivo especialmente viniendo de occidente, del capitalismo y el individualismo propios del primer mundo. Pero cuando una se enfrentaba con aspectos tan cruciales como la ausencia de derechos humanos y de libertad de expresión, daban ganas de salir corriendo.

Los primeros años en América
-¿Cuáles fueron sus primeras influencias artísticas cuando llegó a América?
-Mis primeros años en América, especialmente los años de Berkeley, no fueron demasiado fructíferos. Si por algo se puede caracterizar mi primera etapa en América es por mi adaptación a la vida y a la cultura americanas. Pero el inicio de la Revolución no me ayudó mucho pues me encontré fuera de mi país y alejada de mi familia en una edad muy temprana. Me encontré muy perdida y sin saber muy bien qué hacer. Gran parte de este periodo fue invertido en la adaptación a la vida en el exilio así que, en lo artístico, no tuve demasiadas experiencias.

Women of Allah, la serie de fotografías que realizó tras conocer de primera mano su “nuevo” Irán y de la cual podremos ver algún buen ejemplo en León, muestra imágenes de una violencia explícita, con mujeres que enarbolan armas. Más adelante, con la realización de sus vídeos, su postura se vuelve más sutil, con argumentos que se sitúan en contextos más abstractos y decididamente más poéticos. ¿A qué atribuye este cambio de dirección?

-Yo creo que la noción de violencia sí está presente en todas y cada una de las obras que he realizado si bien ésta se presenta de muy diversas formas. Mi obra es un permanente juego de tensiones. En Women of Allah se produce una gran tensión entre la espiritualidad y lo político y las armas son aquí un instrumento clave. En obras posteriores, como en Turbulent, la tensión se generar a partir de los gritos guturales de la intérprete femenina en oposición a la voz modulada y precisa del hombre. En Fervor, el discurso agresivo de esa figura parecida a un “Mullah” contrasta con el sutil conversar de la pareja de enamorados. Siempre hay y habrá violencia, más o menos explícita.

Después de Women of Allah, Neshat realiza Turbulent, Rapture y Fervor, tres vídeos de gran éxito centrados en los roles de género.
-¿Qué diferencia hay en el tratamiento “occidental” de los roles de género y el que usted propone?
- Creo que todos podemos estar de acuerdo en que la posición de la mujer en la sociedad ha sido un tema problemático en todas las culturas a lo largo de la historia ,aunque, claro, a diferentes niveles. En mi trabajo, la diferencia de géneros me sirve por dos motivos: el primero es el pleno entendimiento de la ideología de una sociedad patriarcal que legisla sobre la mujer. De este modo, al estudiar el tema y la situación de la mujer, se aprende sobre la cultura en la que está inmersa. La segunda es la posibilidad de tratar el tema del feminismo, que me interesa mucho, en un lugar no occidental, y poder así representar a la mujer musulmana como creo que es: fuerte y segura de sí misma.

Un nuevo cine iraní
-Al hilo de la idea de los roles de género y el tema del feminismo, ¿tuvo la oportunidad de conocer los trabajos de las artistas que, cuando usted llegó a Estados Unidos, trabajaban en ese campo? ¿Le sirvieron como punto de arranque de su obra?
-Cuando estuve en Berkeley no estaba al tanto del trabajo de estos artistas. Más tarde, cuando llegué a Nueva York, todo cambió pues comencé a familiarizarme con los artistas que trabajaban en esa onda. No sabría decir, sin embargo, si el punto de partida de mi trabajo se encuentra en la obra de esos artistas.

-Suele decirse que la Revolución en Irán provocó el despertar de un nuevo cine iraní, del que usted ha bebido tanto, ajeno a los convencionalismos occidentales.
-Hay que tener mucho cuidado y no dar demasiado crédito a la Revolución por el éxito del cine iraní. Lo que hay que hacer es subrayar el enorme trabajo realizado por los cineastas iraníes a la hora de transformar la opresión en caudal creativo. De algún modo, durante la Revolución, los cineastas tuvieron que mirar dentro de sí mismos para desarrollar un nuevo lenguaje que, mientras se mantuviera respetuoso con los códigos impuestos, pudiera definirse como un arma crítica, universal, espiritual y humanista. Muchos de estos artistas supieron liberarse de lo “espectacular”, de los instrumentos de la cultura del entretenimiento para buscar el verdadero contenido y el significado de la vida cotidiana.

-¿Qué nos puede contar de su última obra? ¿Abre Zarin nuevos caminos con respecto a otros trabajos ?
-La principal diferencia entre Zarin y el resto de trabajos es que está pensada para ser posteriormente integrada en lo que será mi primer largometraje,Women without men. Aunque es un trabajo más narrativo que los anteriores, sigue siendo muy visual y con poco diálogo. Zarin versa sobre el tabú sexual y la religión a través de la figura de una joven prostituta, Zarin, que, presa de la vergöenza y la culpabilidad, abandona el burdel para suplicar el perdón de Dios pero es rechazada. Zarin es un personaje de la novela Women without men, de Shahrnoush Parsipour, autora iraní que ahora vive exiliada en Estados Unidos y que fue encarcelada por escribir esta novela.

América y el Islám
-¿Cómo ha evolucionado su trabajo desde que está afincada en Nueva York y cómo le ha afectado el progresivo cambio de percepción de los estadounidenses hacia el Islam?
-Es como si los americanos hubiera mirado hacia otro lado con respecto a la política estadounidense en Oriente Próximo y la amenaza fundamentalista, y un día de repente despertaran y se dieran cuenta de que el enemigo estaba en casa. Desde entonces los americanos son mucho más curiosos con respecto al Islam. No sabe la cantidad de libros que se han escrito sobre el Islam. Es de agradecer que los americanos estén haciendo el esfuerzo de educar al pueblo aunque la realidad es que la mayor parte de América sigue teniendo una mala imagen del mundo musulmán.

¿Cuál ha sido la acogida de su trabajo en Irán?
-En los dos últimos años he presentado dos vídeos en Teherán. Como esperaba, hubo sensaciones encontradas. Hubo a quienes les interesó, visual y conceptualmente, pero otros fueron muy críticos y escépticos acerca de mis intenciones; en cualquier caso, al menos provocó cierto debate especialmente entre los jóvenes. Ya no me obsesiona, como antes, crear en Irán. He perdido ese romanticismo y prefiero la libertad que me proporciona sentirme como una auténtica nómada.


Nacida en Irán en 1957, Shirin Neshat se dio a conocer a principios de los noventa con la serie de fotografías Women of Allah, pero su consagración definitiva la alcanzó con los vídeos Turbulent, Rapture y Fervor. En los últimos años, su obra se ha visto en los grandes museos del mundo. Shirin Neshat vive en Nueva York y trabaja habitualmente en lugares como Turquía y Marruecos.
 

martes, 8 de octubre de 2013

GERDA TARO


Gerda Taro
Gerda Taro (Alemania, 1 de agosto 1910 – España, 26 de julio 1937) fue pionera como periodista gráfica de guerra, compañera de Robert Capa, que murió en un accidente durante la Guerra Civil Española. Se llamaba en realidad Gerta Pohorylle, y era hija de judíos polacos. A pesar de sus orígenes burgueses, desde muy joven entró a formar parte de movimientos socialistas y obreros. Por eso con la llegada de los nazis al poder, y tras haber sufrido una detención, decidió huir con una amiga a París. En París conoció por casualidad a André Friedman, quien intentaba ganarse la vida como fotógrafo. Gerda y André se hicieron novios, y André le enseñó a Gerda sus conocimientos de fotografía.

Como no les iban bien las cosas, y no recibían trabajo, se les ocurrió una curiosa idea. Inventarían un personaje llamado Robert Capa, que supuestamente era un reputado fotógrafo llegado de Estados Unidos para trabajar en Europa. Como es tan famoso, vende sus fotos a través de sus representantes: Friedman y Pohorylle, al triple del precio que un fotógrafo francés. Este truco funciona perfectamente y al poco tiempo reciben montones de encargos y por fin ganan dinero.

En 1936 da comienzo la Guerra Civil Española, que marcaría decisivamente a ambos. Se trasladan a España para cubrir el conflicto. Fueron testigos de diferentes episodios de la guerra, y realizaban reportajes que luego eran publicados en revistas como Regards o Vu. Al principio la marca «Capa» era utilizada indistintamente por ambos. Luego se produjo cierto distanciamiento entre ellos y Andre Friedman se quedó con el nombre de «Robert Capa».

Del trabajo de Gerda en solitario su reportaje más importante fue el de la primera fase de la batalla de Brunete. Gerda fue testigo del triunfo republicano en esta primera fase de la batalla. Este reportaje fue publicado en Regards el 22 de julio de 1937 y dio a Gerda un gran prestigio. Sin embargo poco después las tropas franquistas iniciarían un feroz contraataque, y Gerda decidió volver al frente de batalla en Brunete. Allí Gerda fue testigo de los salvajes bombardeos de la aviación del bando nacional, y realizó muchas fotografías, poniendo en riesgo su vida. En aquel infierno murieron miles de republicanos y finalizó en derrota.

Gerda Taro perdió la vida en un accidente durante el repliegue del ejército republicano. Gerda se subió al estribo del coche del General Walter (miembro de las Brigadas Internacionales). En un momento dado, unos aviones enemigos volando a baja altura hicieron que cundiera el pánico en el convoy y Gerda cayó al suelo, tras una pequeña elevación del terreno. En ese momento un tanque republicano entró marcha atrás al camino saltando la elevación tras la que se encontraba Taro y cayendo sobre ella. La oruga del tanque la destripó, por lo que fue trasladada urgentemente al hospital inglés de El Goloso de El Escorial. Allí murió pocas horas después, seis días antes de cumplir 27 años. Su cuerpo fue trasladado a París, donde recibió todos los honores como una heroína republicana. Sus restos se encuentran enterrados en la división 97 del Cementerio Père-Lachaise de Paris.

martes, 3 de septiembre de 2013

Mujeres en el Arte - Delhy Tejero

 Concha Mayordomo


Delhy Tejero
 
 
Adela Tejero Bedate, más conocida como Delhy Tejero, nació en Toro (Zamora) en 1904. En 1925 marchó a Madrid e inició la carrera de Bellas Artes formándose en el academicismo de Romero de Torres y Moreno Carbonero. Acabada su formación, consiguió una beca para ampliar estudios de pintura mural. Entró en la residencia de señoritas de María Maeztu que fue una entidad vinculada a la Residencia de Estudiantes. Las turbulencias políticas obligaban a las pupilas de la señora Maeztu a esconderse en los cambios el Gobierno.
La residencia “repartía” a las chicas por casas particulares, y Delhy tuvo la gran suerte de recabar en la casa de don Ramón del Valle-Inclán. Con su amiga Josefina Carabias ofreció sus dibujos a periódicos y revistas, y decoró algunos establecimientos madrileños en un ostentoso estilo art déco. En 1933 realizó su primera exposición individual en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, ya que anteriormente había conseguido la cátedra de Pintura Mural de la Escuela de Artes y Oficios de Madrid. Es en esas fechas cuando cumple un sueño; en uno de los rascacielos de la Gran Vía madrileña, el edificio de La Prensa, de la plaza del Callao, Adela consiguió el estudio propio que conservaría hasta su muerte.
En 1934 comenzó a impartir clases en la Real Academia de San Fernando. Después de un sin fin de desventuras, peripecias y viajes, terminada la Guerra Cívil en 1937 un lluvioso día de octubre cruza la frontera de Irún camino de Francia escapando de la miseria física y moral del país. No fue una heroína, sólo una exiliada moral del franquismo, pero sin convicciones políticas.
 
Estudio en París (1939)
 
 
En la capital francesa toma contacto con los que llama “los artistas de la miseria” y “los mediocres de San Fernando” pero se integra en el grupo y traba amistad con Remedios Varó y Óscar Domínguez, quienes la introducen en el surrealismo. Delhy Tejero se encontró a gusto en París, con los ojos abiertos a las nuevas corrientes pictóricas y participó en la gran exposición surrealista que organizó André Breton en febrero de 1938.
A su vuelta a España poco a poco, retomó su actividad y sobreviviendo con dificultad pintó iglesias (el retablo de la iglesia del Plantío, en Madrid) cines, un comedor de auxilio social, ganó el concurso para pintar el mural del Ayuntamiento de Zamora..., y en 1953 fué, juanto a María Blanchard, las únicas pintoras que participaron en la exposición de arte abstracto de Santander con los artistas de vanguardia como Saura o Millares recibiendo buenas críticas. Camón Aznar o Lafuente Ferrari escribieron maravillas de su pintura, pero Tejero siempre se quedó a las puertas de algo interesante. Le prometieron premios que nunca llegaron y en 1965 el Premio Nacional de Pintura se lo arrebató Daniel Vázquez Díaz.
 
Plaza de Callao (1945)
 
 
La vida de Delhy Tejero entró en una espiral neurótica. Se ocultó detrás de unas gafas negras, a lo Ava Gardner; y se negó a que le hicieran fotografías. Presumida enfermiza, para no verse obligada a confesar su edad, se negó a conceder entrevistas, citas.. Durante esos últimos años, alternó su residencia entre su familia de Toro y en su estudio de Madrid, ciudad en la que muerió a los 64 años.
De aspecto llamativo, morena, guapa, libre y siempre solitaria, vestida de forma extravagante – ella misma diseñaba sus vestidos – fumaba en boquilla, llevaba las uñas pintadas de un rabioso color azul marino. La pintora errante, la mujer que no se reconocía en ninguna corriente estética, que investigaba, buceaba en el surrealismo, en la abstracción, en el realismo, Fue muy libre, pero la religión la destrozó y la guerra la rompió. Aparece hoy como una artista desconocida, expulsada de nuestra historia artística reciente.
 
María Dolores (1954)