Benita Asas (1931) "...las mujeres de España hemos llegado a la mayoría de edad psicológica. Somos conscientes. Repudiamos las intromisiones en nuestras conciencias. No vivimos de pensamientos prestados. Nos poseemos a nosotras mismas".

Memorando Comisión Constitucional de las Cortes, en apoyo del sufragio de las Mujeres.

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25 DE NOVIEMBRE

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AUTOR: JAVIER MARTÍN "INVEX"

domingo, 27 de marzo de 2011

MUJERES QUE CAMBIAN EL MUNDO



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Cambio en femenino
Vicky Subirana, Amelia Valcárcel y Marifé Santiago abren el Encuentro con Mujeres que transforman el Mundo
ANA SAN ROMUALDO - SEGOVIA | 26/03/2011


“Apuesten por sus sueños. Que no les de miedo soñar; que no les acobarden; que no les manipulen la mente, ni la suya ni la de sus hijos”. Estas palabras de Vicky Subirana, maestra y pedagoga que cambió su vida en Occidente por otra en Nepal, creando escuelas y forjando lo que ella denomina mentes democráticas, pueden resumir la filosofía con la que ayer arrancó en la antigua cárcel de Segovia el primer Encuentro con Mujeres que transforman el Mundo, un encuentro de mujeres que sueñan y que no están dispuestas a dejarse manipular.

Como Vicenta Camacho, hermana del conocido sindicalista y presa por sus ideas políticas en la cárcel de Segovia, que ayer asistía emocionada a la conversión de un espacio de dolor y represión en otro de libertad y de cultura. En recuerdo y homenaje a todas las mujeres y hombres que pasaron por esa situación, el alcalde de la ciudad, Pedro Arahuetes, le entregaba trece rosas rojas.
La emoción de Vicenta Camacho dio paso a una entrevista de la periodista televisiva Mayte Pascual a Vicky Subirana, también conocida como Vicky Sherpa. La amistad y la complicidad entre entrevistadora y entrevistada fue la mejor herramienta para dar a conocer la labor de una mujer que viajó a Nepal “por empatía con el pueblo tibetano, contra el que, como no tiene petróleo, se ha cometido un genocidio a la vista de todo el mundo”, y que lleva allí veinte años.
“Yo había estudiado sobre el budismo y la filosofía oriental, y lo que me encontré fue a esos niños con la barriga hinchada, descalzos, comiendo de la basura y peleando para comer con los perros y las ratas”. Pasados unos días, tuvo una visión que cambiaría su vida: una visión de ella misma creando escuelas para esos niños; y creó la primera escuela; y en ello lleva dos décadas.
Sin perder nunca el sentido del humor, aunque ha tenido que enfrentarse a muchos obstáculos, desde la incomprensión inicial de su familia a las trabas de las clases dirigentes nepalíes, Vicky Subirana explicó el concepto educativo que quiso implantar. “A estas personas les mandamos lo que nos sobra y les construimos escuelas que no son las que nosotros crearíamos aquí para nuestros hijos, escuelas poco preparadas que les siguen condenando al círculo de la pobreza”, subraya, para añadir que su intención fue dar a los hijos de los parias “la educación de los hijos de los embajadores, de los grandes empresarios o de los gobernantes del país”.
Subirana, que lo primero que tuvo que hacer, “una gran lección de humildad”, fue reconocer que sus conocimientos occidentales no le servían allí, de modo que tuvo que “empezar de cero, dejar que otros hiciesen el trabajo y aprender de ellos”, centró su trabajo en que los niños más desfavorecidos creyesen en sus propias oportunidades, en sacar de su cabeza lo que ella llama los tres noes (no puedo, no debo, no me lo merezco) y en erradicar, o al menos atenuar, el sufrimiento y la angustia que les generan situaciones vitales muy complicadas.
Vicky Subirana, cuya vida será llevada al cine próximamente por Icíar Bollaín, se ha enfrentado a muchas dificultades, sobre todo en los últimos tres años, en los que se ha visto amenazada e incluso golpeada por combatir la corrupción de las clases dirigentes nepalíes, pero no pierde la ilusión. Con la colaboración del Gobierno español, su pedagogía se va a implantar en las escuelas públicas de Nepal. Hoy mismo comenzará a formar a los profesores españoles que, desde julio, abordarán esa labor.
Tras la vitalidad de Vicky Subirana, los Encuentros cambiaron de tono para acoger a la filósofa y escritora Amelia Valcárcel, emblema del feminismo español de las últimas décadas, en conversación con otra filósofa y escritora que también se ha distinguido por dar visibilidad a los problemas y a los deseos de avance de las mujeres, Marifé Santiago Bolaños.
Amelia Valcárcel comparó el avance de la mujer en cuanto a derechos y libertades a lo largo de la Historia con un ejército, “que tiene una vanguardia, una gruesa zona media, de mujeres que transitan por esos derechos ya ganados, que los hacen vividos; y una retaguardia también amplia”, de mujeres que, en muchos países de la Tierra, ni siquiera se plantean que puedan ser sujeto de derechos, “mujeres que no saben si la palabra libertad les va a dar de comer”.
Valcárcel destacó que las mujeres españolas de su generación, “ya no tuvimos que pasar lo que la primera estudiante de Bachillerato, en Sevilla, que aguantó dos meses, porque sus compañeros hacían dos filas para escupirla cuando pasaba; o las primeras universitarias, que en 1910 fueron apedreadas a la salida de clase; tampoco tuvimos que luchar por nuestros derechos políticos, porque eso lo hicieron las mujeres en la República, pero nosotras tenemos otro papel en ese avance: nos han dado la llave de un castillo, que está a oscuras y del que no tenemos planos”.
“Nosotras somos una vanguardia distinta, no nos enfrentamos a las cosas enormes que afrontaron las que nos precedieron, pero tenemos que abrir nuevos caminos que ni siquiera conocemos”, explicó Valcárcel, sin olvidar a los millones de mujeres sin derechos en todo el mundo: “cuando a una mujer se la vende en un burdel por un euro, yo valgo un poco más pero no mucho, no podemos abstraernos de ello”.

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